La Feria de Ciencias de Colorado se acercaba y decidió que su proyecto se dedicaría a ver si los practicantes del Toque Terapéutico “realmente podían sentir algo”. Emily ideó un experimento muy simple: se sentaría frente a los terapeutas en una mesa. Estarían separadas por una pantalla opaca con dos agujeros. Los terapeutas tendrían que colocar en ellos las manos, cubiertas por una toalla. Emily pondría su mano sobre una de las manos de los terapeutas al azar (tirando una moneda) y ellos tendrían que decir cuál era.

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