Navidad. Te guste o no, la vas a tener que celebrar. No hay forma de escapar de ella, pero al menos puedes elegir cómo vivirla: enfadada con el mundo, intentando que tu abuela y tu cuñada pasen del marisco, el consumismo y los regalos sexistas, o mostrando con alegría que bien te va a ti con otras alternativas. Hazme caso, la segunda es más efectiva y mejor para la salud.

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