Muchos economistas y empresarios han sido críticos con los beneficios de subir el salario mínimo. Decía el presidente del IEE el año pasado que subir el salario mínimo "no frena el desempleo, sino que aumenta inexorablemente la proporción de empleo temporal y parcial". Lo mismo opinaban desde la CEOE. Según la teoría, los empleos menos productivos, que suelen ser los que se concentran en los salarios más bajos, son los más afectados ante la obligación de subir el salario por encima de su productividad.

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