Llegó desde China hace unas pocas décadas rodeada de todo el teatro y ritualismo de las pseudoterapias. Y caló hondo. Las agujas de la acupuntura se clavaron en la sociedad occidental como solución a casi todo al “restablecer el equilibro energético”. A pesar de que hoy se sabe que la acupuntura no funciona, se oferta para dejar de fumar, aumentar la fertilidad, adelgazar, la depresión, paliar el dolor, la ansiedad y un sin fin de enfermedades.

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