Los agricultores estadounidenses están en el centro de una guerra comercial con China y otros países lanzada por el presidente Donald Trump, quien fue elegido con el apoyo de muchos en las zonas rurales de Estados Unidos. El viernes, Trump finalmente cumplió su amenaza al anunciar aranceles sobre 50.000 millones de dólares en productos chinos, desatando una represalia inmediata de Pekín sobre un equivalente de bienes estadounidenses, incluidos productos agrícolas, especialmente la soja.

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