Los sindicatos alemanes reclaman subidas salariales y reducción de jornada. Alemania disfruta de superávit sostenido que no redunda en la capacidad de consumo. Los paros afectarán a unas 260 empresas del metal, eléctricas y automóvil, entre otras. La UE y el FMI han recomendado a Berlín reformas para corregir esta situación.

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