Rajoy tenía una estrategia para Cataluña que consistía en llegar al objetivo de descabezar el independentismo con dos patas: el artículo 155 y la acción de la justicia. El 155 salió mal: los votantes catalanes no hicieron lo que Rajoy deseaba y el independentismo logró mayoría absoluta. La de la justicia significaba ponerse detrás de fiscales y jueces. Iba bien hasta que un tribunal alemán ha desbaratado la estrategia y ha dejado temblando al propio presidente. Un imprevisto con efectos demoledores que ha sembrado el desconcierto en Moncloa.

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