El ex primer ministro y ex líder del Scottish National party ha declarado que "que nunca ha habido mejor momento" para la independencia escocesa debido a la debilidad británica. Westminster, dijo, está "desmoronándose ante nuestros ojos" y "ya no se trata de nuestra fortaleza, sino de su debilidad", y ha aprovechado para lanzar un grito de guerra a los partidarios de la independencia. "Llevo en política 30 años y nunca he visto al estado británico en un estado de mayor desorientación y caos. Además no tienen ni un solo amigo en Europa".

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