Lo diré claro: el almuerzo en Valencia es sagrado. Es nuestra piedra filosofal gastronómica (sí, mucho más importante que la paella), nuestro Camelot disfrutón, nuestro mejor momento del día. Y es que, más allá de la gélida definición de la RAE: “Comida que se toma por la mañana”; el esmorzaret significa encuentro, alegría (¡alegría!) y hedonismo desenfrenado a mitad mañana.

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