“Tengo poderosos abogados. Les apuesto que no llego ni a España y vuelvo a Colombia primero que ustedes. Se van a acordar de mí, sé dónde viven sus familias y me van a volver a ver la cara”, vociferaba el israelí Assi Mosh mientras un piquete de agentes de Migración Colombia lo subían a un avión, el domingo pasado, para expulsarlo del país. Al hombre, de 43 años y nacido en Israel, se le acusa de manejar una red de turismo sexual en Taganga (llamado ‘el pequeño Israel’), que incluye droga, prostitución de niñas y sucursales en varias ciudades.

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