Amparo Posch y Gascón estudió medicina después de haberse licenciado en magisterio, ya que su padre no la permitió estudiar un oficio de hombres. Su vocación no solo la hizo médico, sino que ejerció una labor de prevención de enfermedades, especialmente las sexuales, centrada en la mujer pobre. Su militancia en la CNT la obligaría a huir de España acabada la Guerra Civil, y como la de tantos exiliados, su memoria sería relegada al olvido por el franquismo.

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