Sobre las 2 de la mañana del 21 de abril, 2010, una caravana de pistoleros del cartel de la droga de los Zetas, una de las organizaciones de narcotráfico más violentas del mundo, entró en Monterrey, México, una ciudad próspera y bulliciosa que es considerada la capital comercial del país. Con descarada eficacia, establecieron retenes en todas las vías principales antes de enviar un convoy de vehículos todoterreno al centro de la ciudad para rodear un Holiday Inn.

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