Después del colapso de la pesquería de la anchoa en 2005, la colaboración entre científicos y pescadores ha ayudado a la recuperación de la pesquería, con los registros poblacionales de anchoa más elevados desde los años 80, cuando empezaron los registros. Ahora los pescadores van de la mano de la información que les ofrecen los biólogos pesqueros, sin hacer mucho caso del cupo pesquero salido de decisiones políticas.

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