En plena dictadura de Primo de Rivera, en una «Casa Encantada», se fundó el legendario Lyceum Club, precursor del sufragismo español. Sus integrantes fueron calificadas de «locas» e incluso se propuso que fueran confinadas en hospitales mentales. «Locas», «criminales», «ateas», «desertoras del hogar». Los calificativos, siempre denigrantes y peyorativos, contra las primeras feministas madrileñas del Lyceum Club, eran constantes por parte de la prensa católica y conservadora.

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