Cuando la científica atmosférica Ivana Cvijanovic llevó su simulación climática por ordenador hasta el límite, descubrió un resultado inquietante: a medida que el hielo marino del Ártico se acercaba a la desaparición total, unos enormes sistemas de alta presión empezaban a formarse a miles de kilómetros de distancia de la costa oeste de los Estados Unidos.

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