Tiene grabado a fuego su primer día de trabajo en un almacén de Amazon: el sonido de la sirena que marca la hora de comer, las interminables colas de trabajadores a la espera de atravesar el detector de metales, el tono amenazador de los vigilantes de seguridad, "muévete tío, no tengo toda la tarde", las peleas, el cansancio, la desolación… Por un momento pensó que todo aquello ya lo había vivido antes. "Así me había imaginado siempre que sería una cárcel por dentro", explica. Pero no. Era su nuevo trabajo: operario de almacén.

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