Se llama el Passatge dels Gats y está en calle Túria, 28. Siguiendo una moda que se ha extendido desde Japón hacia el resto del mundo, esta cafetería es para un gato lo que un parque de bolas para un niño. Tienen de todo para que se sientan cómodos mientras la gente les observa. Eso sí, hay que seguir una serie de normas para no perjudicar al bienestar de los gatos.

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