El llamado sistema Pfand (depósito en alemán) se puso en marcha en el año 2003. 14 años después, sigue implantado y funcionando a pleno rendimiento, concretamente en Berlín, en cuyas calles es casi imposible encontrar una lata o una botella. Con este sistema, cada una de ellas tiene un valor económico. El funcionamiento del Pfand es sencillo. Los supermercados o comercios en los que se venden bebidas aplican un suplemento de entre 8 y 15 céntimos en los envases reutilizables y de 25 céntimos en el caso de los de un solo uso.

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