El sufrimiento que ocasionan a muchos animales los petardos y que recordaba el reciente caso de un gato que tuvo que ser sacrificado después de que varios gamberros sin bondad le introdujeran petardos en la boca en Almendralejo tenemos de nuevo un caso claro de maldad, pero en Madrid, en Alcalá de Henares. Otro gato torturado por monstruos, que se aprovecharon de su indefensión. Ha tenido un poquito más de suerte que el gato extremeño. Ha salvado la vida, aunque no una de las patas delanteras.

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