La tramitación de la ley del "brexit", la salida del Reino Unido de la Unión Europea (UE), ha aumentado la tensión entre el Gobierno británico y el escocés, que acusa al Ejecutivo de Theresa May de querer restar autoridad al Parlamento de Escocia, que ya ha votado en contra de la aprobación de esta norma. La ley, que trasladará al cuerpo legal del Reino Unido la normativa comunitaria tras la salida de la UE, se empezó a debatir ayer en el Parlamento de Westminster y, desde su redacción, ha generado gran controversia entre ambos gobiernos

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