El Beti Jai ha sobrevivido a décadas de desamparo y dejadez hasta que por fin fue declarado Bien de Interés Cultural (BIC). En 2015 se iniciaron las obras de restauración de sus elementos originales y la recuperación de otros eliminados por paso del tiempo y la dejadez. Tres años después, 2.800.000 euros de presupuesto y muchas horas de estudio y de trabajo han conseguido que el Beti Jai recupere el brillo que le otorgó su creador el arquitecto Joaquín de Rucoba y Octavio de Toledo (1844-1919).

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