Defenderemos nuestra independencia con todos los medios a nuestro alcance y elevaremos nuestra protesta ante la nación española y ante su inteligente pueblo, quien creemos que no discute la legalidad de nuestras demandas”. Así habló Abd-el-Krim, el Puigdemont rifeño, años antes de acabar en el exilio tras ser derrotado por las fuerzas españolas y ser detenido por otro país europeo. La República del Rif duró cinco años, más que la catalana, y tuvo su propia moneda y hasta fuerza aérea.

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