Desde muy pequeños, los bebés humanos muestran de forma natural una fuerte preferencia por las personas que son más amables y colaborativas. Sin embargo, no se puede decir lo mismo de los bonobos, uno de los parientes más cercanos de los humanos. En los humanos, evitar a las personas necias no solo ayuda a evitar malas compañías, sino que también los desanima a comportarse mal bajo la amenaza del rechazo social. Sin embargo, los bonanos prefieren acercarse a los más idiotas y poco cooperativos.

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