México es conocido por su alta sismicidad al hallarse enclavado en una zona donde se ubican placas tectónicas como la de Cocos, Caribe, Pacífico, Norteamérica y Rivera. El desplazamiento de estas porciones de la litosfera provoca grandes fuerzas de fricción en sus límites, lo que puede conllevar "la ruptura violenta y la liberación repentina de la energía acumulada, generándose así un temblor que radía dicha energía en forma de ondas que se propagan en todas direcciones a través del medio sólido de la Tierra", tal y como explican desde el SSN.

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