A la izquierda, la vegetación de la península ibérica en 2014; a la derecha, la de 2017: las imágenes hablan por sí mismas. No se trata de la tala indiscriminada de árboles, ni del resultado de los incendios forestales. Lo que podemos ver estado fisiológico de la vegetación en España y Portugal, las heridas abiertas de la sequía que estamos sufriendo.

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