en España sigue habiendo los mismos problemas enquistados desde hace más de un siglo, con el agravante de que actualmente millones de jóvenes nacidos en los 80, 90 y 2.000 tienen pretensiones democráticas muy avanzadas para un país que, simplemente, no las tolera. La ausencia de propuestas de reforma es una clara muestra de que la calma presente es el preámbulo de la tormenta perfecta que se nos viene encima por mucho que queramos mirar hacia otro lado.

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