RETRASOS SISTEMÁTICOS POR AVERÍAS. Son cerca de las 12 de la mañana y en la estación de tren de Pinto, en Madrid, cada vez se agolpan más personas que esperan durante más de 30 minutos a un tren que les lleve hasta el centro de la capital. En el andén o refugiados en la zona de los tornos, miran puntualmente a los carteles que anuncian el tiempo de demora, una vez más, con retraso. “Siempre cojo el anterior al mío por miedo a no llegar a tiempo”, cuenta Ramón, un vecino de San Cristóbal que trabaja de informático en Atocha

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