A mediados de esta semana se iniciaron las obras para la transformación de la Gran Vía, una de las arterias más emblemáticas de Madrid, para incrementar el espacio destinado a los peatones en detrimento del de los vehículos. Un ambicioso proyecto para el que el Ayuntamiento de la capital había presupuestado algo más de 9 millones de euros y que ha terminado por adjudicar por 5,7 millones, una baja muy significativa, en torno al 40%.

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