Pasó por las cárceles de Baza, Jaén y Torrijos (Madrid). En los catorce meses en que estuvo encarcelado no dejó de leer y estudiar; perfeccionaba su inglés y enseñaba a leer a otros presos. Su esposa también estuvo en prisión un tiempo, lo que dejó a su hija Julia, de trece años, sin custodia. Acusado de "auxilio a la rebelión", fue juzgado en consejo de guerra y condenado a muerte.

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