China, un país donde Karl Marx seguramente nunca pensó que podrían aplicarse sus teorías, conmemoró hoy con gran ceremonial el bicentenario del nacimiento del padre del comunismo, convencida de que su éxito económico prueba que el filósofo alemán tenía razón.Aunque el marxismo chino más heterodoxo, el de las granjas colectivas y las fuerzas productivas en manos del Estado, murió con Mao Zedong en 1976, el régimen que ahora preside Xi Jinping sigue considerándose heredero de las teorías del pensador alemán

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