La cruzada del país asiático contra las criptodivisas comenzó hace menos de medio año, con la prohibición de las famosas ICO y el cierre de los intercambios locales. Ahora, la comunidad de mineros más potente del mundo teme ser el próximo objetivo: la potencia asiática planea imponer restricciones al consumo energético, lo que cambiaría de manera radical la producción de bitcoines. En respuesta, los principales grupos de mineros planean trasladar su actividad a otros territorios.

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