Rusia y China han expresado su preocupación por la decisión del presidente estadounidense, Donald Trump, de reconocer a Jerusalén como capital de Israel y trasladar allí su embajada, lo que suponje un giro radical en la política Washington sobre la región y podría incitar hechos de violencia en Oriente Medio. Un portavoz chino del ministerio de Exteriores chino ha declarado que la situación de Jerusalén "es muy complicada y delicada, y las partes implicadas deberían tener en cuenta la paz de la región", evitando causar "nueva confrontaciones".

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