El trabajo, que se publica en Geophysical Research Letters, describe cómo dos remolinos conectados en espiral en direcciones opuestas recorrieron durante seis meses el Mar de Tasmania. Estos pares de torbellinos de hilatura se llaman modones, y aunque los científicos han predicho durante décadas que podrían formarse en el océano, nadie había visto ninguno. Los satélites habían estado registrando estos fenómenos arremolinándose debajo de ellos durante al menos un cuarto de siglo, pero nadie se había dado cuenta de lo que eran.

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