La ciudad de Cherán, en el estado mexicano de Michoacán, expulsó a políticos, policías y al alcalde para librarse de la violencia y la tala ilegal. Se rebelaron contra la violencia y la corrupción. "No podíamos confiar más en las autoridades o la policía" Seis años después, su experimento está funcionando, no ha tenido homicidio u otro delito grave desde principios de 2011. Los puestos de control, atendidos por hombres con rifles de asalto, camuflaje y armadura corporal, reciben a los visitantes en las tres entradas principales

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