Nada tan común y peligroso como el plomo y sus derivados, y no me refiero a las personas plúmbeas, que las hay. Este metal pesado ya ha sido prohibido en la fabricación de gasolinas, pinturas, munición, juguetes y otros productos, y aún así el envenenamiento por plomo se sigue produciendo hoy en día como ocurría en el pasado. La doctora Alice Hamilton descubrió a principios del siglo XX que cuando se ingiere o se inhala plomo, el organismo no es capaz de eliminarlo, sino que se acumula en los huesos y en otros tejidos.

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