Quizá tengamos que tener cuidado con quién nos juntamos… Estudio delata que al pasar tiempo junto a una persona, nuestros cerebros se empiezan a asemejar. Quizá lo hayamos percibido ya en algún momento. Parece ser que pasar tiempo con alguien nos hace un poco como ellos: llegamos a utilizar el mismo tono de voz, las mismas palabras e incluso a ver el mundo de la misma forma. Esta intuición de alguna manera ha sido confirmada por la ciencia, descubriendo que nuestros cerebros se mimetizan cuando pasamos tiempo junto a alguien…

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