Un Tribunal de jurado popular dictaminó ayer que el anciano que en 2015 mató de un tiro a uno de los dos atracadores que allanaron su finca familiar en Tenerife es culpable de un delito de homicidio. En contra de lo solicitado por la Fiscalía y la defensa, el jurado no apreció como eximente completa la legítima defensa, sino solo de forma incompleta, lo que acarrea al anciano una pena de prisión de obligado cumplimiento salvo que lo remedie un indulto.

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