La conducción autónoma es junto con la movilidad eléctrica una de las tendencias que más fuerza están ganando en el sector del transporte en los últimos años. Una tecnología que traerá grandes beneficios, como la reducción de los accidentes en la carretera, pero también vendrá acompañada por grandes retos, como la pérdida de puestos de trabajo.

Ver noticia original ➥