Hace una década, cuando empezaron a llegar trenes de China a las fronteras europeas, eran vistos como una infrecuente novedad. El año pasado, con el fuerte incremento del número de trenes en el marco de la nueva Ruta de la Seda, ha colapsado la conexión polaca con Bielorusia al alcanzarse tráficos de 200 trenes de carga al mes. Las intenciones del gobierno chino de incrementar los volúmenes que llegan a Europa por esta vía sólo empeorarán el colapso. Autoridades europeas temen que la comunicación sea de una sola dirección.

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