El pasado mes de abril se filtraron por parte de Shadow Brokers nuevos exploits de la NSA. Entre ellas se encontraba EternalBlue, que posteriormente dio lugar a WannaCry en el mes de mayo. Ahora, han conseguido aprovechar tres exploits más, y reconvertirlos en ataques que funcionan en todas las versiones de Windows lanzadas en el siglo XXI.

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