Su plataforma ha sido un feroz discurso antiinmigración y un abierto desprecio por las minorías y los refugiados. Zeman advirtió que la República Checa, hogar de 3.500 musulmanes en una población de 10,5 millones, puede ser objeto de un ataque yihadista y urgió a los checos a armarse para lo que llama un posible "súper holocausto". Deseaba "la muerte para todos los abstemios y los vegetarianos", le ha declarado la guerra a periodistas y sobre los grupos ambientalistas ha dicho "que los quemaría, orinaría en ellos y les echaría sal".

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