A su padre, ya fallecido, diagnosticado de cáncer, con anemia y antecedentes de un accidente cerebrovascular reciente, después de 30 horas sin comer, el Hospital Severo Ochoa le dio un café con galletas para merendar: "No es necesario que uno sea nutricionista para saber que NO es la mejor comida que alguien puede tomar en un hospital." Más allá de lo poco saludable que es este alimento, el mensaje que transmite es confuso e induce a error. "Parece que si lo suministra un centro hospitalario puede parecer que su consumo es beneficioso.

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