La situación en Irán ha cobrado un giro dramático al saberse que trece personas murieron el domingo en las manifestaciones contra el Gobierno que comenzaron cinco días antes. La cifra aumentó a 21 con los incidentes del lunes. En las localidades de Qahderijan y Kermanshah, se prendió fuego a sendas comisarías en la noche de ese día. Los gritos no ya contra el Gobierno por su política económica, sino contra el régimen islámico y su máximo líder, el ayatolá Jamenei, se han repetido en lugares donde las concentraciones de protesta nunca habían ten

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