Es difícil entender, y mucho menos justificar, que a esta alturas de movida judicial la magistrada de la Audiencia Nacional, presidenta de la Sala de lo Penal, Concepción Espejel, continúe en su cargo a pesar de haber sido recusada hasta la saciedad por abogados y puesta en duda su imparcialidad por todos los partidos políticos, salvo el PP, formación que la aupó a lo más alto de la Judicatura (de ahí su recusación). Apoyos que le impidieron en principio estar y decidir sobre la trama corrupta Gürtel que afecta directamente al Partido Popular

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