‘El crimen de Cuenca’ fue un encargo que le hizo a Miró el productor Alfredo Matas. Tal y como cuenta Diego Galán en Nadie me enseñó a vivir, su biografía sobre Pilar Miró, la idea surgió gracias a la presencia en España del actor Jason Miller (…) La segunda película de la directora permaneció secuestrada durante casi dos años y estuvo a punto de llevarla a seis años de cárcel. Así fue la pesadilla kafkiana de Pilar Miró.

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