La Guerra de los Aliados (91-88 a.C) fue un conflicto entre Roma y la mayoría de sus vecinos itálicos por alcanzar la ciudadanía romana, lo que suponía igualar a unos y a otros frente a un histórico desequilibrio fruto de la abrumadora superioridad de la República. Lo más novedoso, es que fue la primera vez desde su conquista por Roma que los pueblos vecinos se levantaron conjuntamente sin ningún estímulo exterior como había sido en el caso de Aníbal en el pasado.

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