El objeto de la política prohibicionista de las drogas es evitar su producción, comercialización y consumo. Mensajes en los medios de comunicación nos lo recordaban con insistencia hace algunos años: “para que las drogas no lleguen a tus hijos”. La realidad es que no obstante que esta política punitiva se adoptó en México hace ya varias décadas, las drogas de todo tipo siguen inundando las calles, cada vez hay más variedades sintéticas y, desde luego, sigue habiendo consumo amplio de ellas.

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