"Hace ocho o nueve años, la gente lo aguantaba casi todo y se colocaba debajo del tablero tratando de sostenerlo. ¿Y Ahora qué hace? Dice: "No, no, ¿Dice usted que hemos salido? Pues me pongo encima del tablero y digo que se me escuche, que mis problemas tienen interés y que quiero participar en el montón nuevo que se acaba de crear", explica el Defensor.

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