Las más antiguas datan del siglo XIX y están en discos y rollos de cartón. Sorprendentemente, el reto es ahora que las cintas, en bobina o casete, sobrevivan. Carrera contrarreloj para su digitalización, antes de que el tiempo borre sus sonidos. La Biblioteca Nacional (BNE) conserva más de 150.000 cintas, tanto de audio como de vídeo. “Aunque son más recientes en el tiempo que otro tipo de soportes sonoros, corren más peligro de destrucción por las características propias de sus componentes”.

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