El progenitor, que tiene una orden de alejamiento, debía haberlos entregado en un punto de encuentro el pasado 30 de diciembre. Según la madre de los dos menores, los niños Manuel y Violeta, de nueve y diez años, se marcharon el pasado 23 de diciembre con su padre. "Tenía pensado echarle un pulso a la justicia y a los niños ya les había dicho que los iba a hacer desaparecer", ha explicado su madre, Sonia Barea.

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